Juntos, el cerebro y la médula espinal forman el sistema nervioso central. Este complejo sistema es
parte de todo lo que hacemos. Controla lo que queremos hacer, como caminar y hablar, y las cosas que
nuestro cuerpo hace automáticamente, tales como respirar y digerir la comida. El sistema nervioso
central también tiene que ver con nuestros sentidos: vista, oído, tacto, gusto y olfato, y también
con nuestras emociones, pensamientos y memoria.
El cerebro es una masa esponjosa suave con neuronas y tejido que lo sostienen. Consiste de tres
partes importantes: el cerebro, el cerebelo, y el tronco encefálico. Estas partes funcionan juntas, pero
cada una tiene funciones especiales.
El cerebro, que es la parte más grande del cráneo, ocupa la mayoría de la parte superior de éste.
Está compuesto de dos mitades, llamadas: hemisferios cerebrales izquierdo y derecho. El cerebro
utiliza la información que le dan nuestros sentidos para decirnos que es lo que está sucediendo
alrededor de nosotros, y le dice a nuestro cuerpo de que manera responder. El hemisferio derecho
controla los músculos del lado izquierdo del cuerpo, y el hemisferio izquierdo controla los músculos
del lado derecho del cuerpo. Esta parte del cerebro también controla el habla y las emociones, así
como la lectura, el pensamiento y el aprendizaje.
El cerebelo, que está en la parte baja posterior del cerebro, controla el equilibrio y las
acciones complejas como son el caminar y el hablar.
El tronco encefálico conecta al cerebro con la médula espinal. Controla el hambre y la sed y
algunas de las funciones más básicas del organismo, tales como la temperatura del cuerpo, la presión
arterial y la respiración.
El cerebro está protegido por los huesos del cráneo y por una cubierta de tres membranas delgadas
llamadas meninges. El cerebro también está amortiguado y protegido por el líquido cefalorraquídeo.
Este líquido es producido por células especiales en los cuatro espacios huecos en el cerebro,
llamados ventrículos. Éste fluye a través de los ventrículos y en los espacios entre las meninges.
El líquido cefalorraquídeo también trae nutrientes de la sangre al cerebro, y remueve los
productos de desecho del mismo.
La médula espinal está compuesta de manojos de fibras nerviosas. Corren de la parte baja del
cerebro a través de un canal en el centro de los huesos de la columna. Estos huesos protegen a la
médula espinal. Igual que el cerebro, la médula espinal está cubierta por las meninges y protegida
por el líquido cefalorraquídeo.
Los nervios de la columna conectan al cerebro con los nervios en la mayor parte del cuerpo. Otros
nervios van directamente del cerebro a los ojos, oídos, y otras partes de la cabeza. Estas
ramificaciones nerviosas llevan y traen mensajes entre el cerebro y el resto del cuerpo.
(volver al inicio)
El cuerpo está formado por varios tipos de células. Cada tipo de células tiene funciones especiales.
La mayoría de las células en el cuerpo crecen, y después se dividen de forma ordenada para formar
células nuevas, las cuales son necesarias para mantener el cuerpo sano y funcionando correctamente.
Cuando las células pierden la habilidad para controlar su crecimiento, se dividen muy a menudo y sin
un orden. Las células extras forman una masa de tejido que se llama tumor. Cada año, más de 16,000
personas se enteran de que tienen un tumor cerebral. Los tumores son benignos o malignos.
Los tumores benignos no contienen células cancerosas. Por lo general estos tumores se pueden
quitar y lo más probable es que no recurran. Los tumores benignos tienen las orillas limpias, y
aunque no invaden el tejido cercano, pueden presionar en áreas sensibles del cerebro y provocar
síntomas.
Los tumores malignos contienen células cancerosas. Interfieren con funciones vitales y amenazan
la vida. Los tumores malignos son propensos a crecer más rápido e invaden el tejido alrededor de
ellos. Como una planta, estos tumores pueden echar "raíces" que crecen en el tejido sano del
cerebro. Si un tumor maligno permanece compacto y no tiene raíces, se dice que está encapsulado. En
cambio cuando un tumor benigno se localiza en un área vital del cerebro e interfiere con funciones
vitales, podría considerarse maligno (aún cuando no tenga células cancerosas).
Los doctores se refieren a algunos tumores cerebrales por grado - de bajo grado (grado 1) a grado
alto (grado IV). El grado del tumor se refiere a la manera en que se ven las células bajo el
microscopio. Las células de un tumor de grado alto son más anormales en apariencia y generalmente
crecen más rápido que las células de tumores de menor grado; los tumores de grado más alto son más
malignos que los de grado más bajo.
(volver al inicio)
Las causas de los tumores cerebrales no son conocidas. Los investigadores están tratando de resolver
este problema. Entre más puedan averiguar que es lo que causa los tumores cerebrales, mayores
oportunidades habrá para encontrar la forma de prevenirlos.
Los médicos no pueden explicarse porque una persona tiene un tumor cerebral y otra no, pero lo
que sí saben es que los tumores no se pueden "pasar" de una persona a otra. Los tumores cerebrales
no son contagiosos.
Aún cuando los tumores cerebrales pueden presentarse a cualquier edad, los estudios muestran que
son más comunes entre dos grupos. El primer grupo es el de niños de 3 a 12 años; el segundo es el de
adultos de 40 a 70 años.
Estudiando a un gran número de pacientes, los investigadores encontraron algunos factores de
riesgo que aumentan la posibilidad de que una persona desarrolle un tumor en el cerebro. Las
personas con estos factores de riesgo tienen más probabilidades de tener un tumor cerebral. Por
ejemplo, hay estudios que muestran que ciertos tipos de tumores cerebrales son más frecuentes entre
la gente que trabaja en ciertas industrias, tales como refinerías, manufactura de hule, y en la
fabricación de medicinas.
Otros estudios han mostrado que los químicos y los embalsamadores tienen mayor incidencia de
tumores cerebrales. Los investigadores también están viendo si al estar expuestos a cierto virus
pueda ser una causa. En ocasiones varios miembros de la misma familia son diagnosticados con
tumores, y es por esto que los investigadores están haciendo estudios con familias con antecedentes
de tumores cerebrales para ver si son hereditarios. Hoy en día, los científicos no creen que las
heridas en la cabeza sean la causa de que se desarrollen los tumores cerebrales. En la mayoría de
los casos, los pacientes con tumores cerebrales no muestran un factor de riesgo. Lo más probable es
que haya varios factores actuando juntos.
(volver al inicio)
Los tumores que se forman en el tejido del cerebro son conocidos como tumores cerebrales primarios.
Los tumores secundarios son los que se desarrollan cuando el cáncer se extiende hacia el cerebro.
Los tumores cerebrales primarios se clasifican por el tipo de tejido en el cual se forman. Los
tumores cerebrales más comunes son los gliomas, que se forman en el tejido glial. Hay varios tipos
de gliomas:
Los astrocitomas provienen de pequeñas células en forma de estrella llamadas astrocitos. Pueden
crecer en cualquier parte del cerebro o en la médula espinal. En los adultos, los astrocitomas se
forman con más frecuencia en el cerebro. En los niños se forman en el bulbo raquídeo, en el cerebro
y en el cerebelo. En ocasiones a un astrocitoma de grado III se le llama astrocitoma anaplásico. A
un astrocitoma de grado IV se le conoce como glioblastoma multiforme.
Los gliomas en el bulbo raquídeo se presentan en la parte más baja del tallo cerebral. El tallo
cerebral controla varias funciones vitales. Por lo general los tumores localizados en esta área no
se pueden quitar. Varios de los gliomas en el bulbo raquídeo son astrocitomas de alto grado.
Por lo general los ependinomas se desarrollan en el revestimiento de los ventrículos. También
pueden presentarse en la médula espinal. A pesar de que estos tumores pueden presentarse a cualquier
edad, son más comunes en la niñez y la adolescencia.
Los oligodendrogliomas surgen de las células que producen la mielina, una cubierta grasosa que
protege los nervios. Por lo general estos tumores se forman en el cerebro. Crecen despacio y por lo
general no se extienden hacia el tejido que los rodea. Los oligodendrogliomas son poco comunes. Por
lo general se encuentran en adultos de mediana edad, pero se han encontrado en personas de cualquier
edad.
Existen otro tipo de tumores que no se forman en el tejido glial. Algunos de los más comunes se
describen en los siguientes párrafos.
Los meduloblastomas, que antes se pensaba que se originaban de las células gliales. Sin embargo,
recientes investigaciones sugieren que estos tumores se desarrollaron de células nerviosas
primitivas que normalmente no permanecen en el cuerpo después del nacimiento. Por esta razón, a los
meduloblastomas a veces se les conoce con el nombre de tumores neuroectodermales primitivos (PNET).
La mayoría de los meduloblastomas se forman en el cerebelo; sin embargo, pueden presentarse en otras
áreas también. Estos tumores se presentan con más frecuencia en la niñez y son más comunes en niños
que en niñas.
Los meningiomas se originan a partir de las meninges. Por lo general son benignos. Debido a que
estos tumores crecen muy despacio, el cerebro puede ser capaz de ajustarse a su presencia; los
meningiomas a veces crecen bastante antes de causar síntomas. Se presentan con más frecuencia en
mujeres de entre 30 y 50 años.
Los Schwannomas son tumores benignos que se forman en las células Schwann, las cuales producen la
mielina que protege al nervio acústico, el nervio de la audición. Los neuromas acústicos son un tipo
de schwannoma. Se presentan principalmente en adultos. Estos tumores afectan con más frecuencia al
doble de mujeres que de hombres.
Los craneofaringiomas se desarrollan en la zona de la glándula pituitaria cerca del hipotálamo.
Por lo general, son benignos; sin embargo, en ocasiones se les considera malignos debido a que
pueden presionar o dañar el hipotálamo y afectar las funciones vitales. Estos tumores se presentan
con más frecuencia en niños y adolescentes.
Los tumores de células germinales provienen de las células sexuales primitivas (que están
desarrollándose), o de las células germinales. El tipo más frecuente de tumor de la célula germinal
en el cerebro es el germinoma.
Los tumores en la región pineal se presentan en, o alrededor de la glándula pineal, un pequeño
órgano cerca del centro del cerebro. El tumor puede ser de lento crecimiento (pineocitoma) o de
crecimiento rápido (pineoblastoma). Es difícil llegar a la región pineal, y con frecuencia estos
tumores no pueden ser extirpados.
(volver al inicio)
Metástasis es cuando el cáncer se extiende. El cáncer que comienza en otras partes el cuerpo puede
extenderse hacia el cerebro y ocasionar que haya tumores secundarios. Estos tumores no son iguales a
los tumores cerebrales primarios. El cáncer que se extiende hacia el cerebro es la misma enfermedad
y tiene el mismo nombre del cáncer (primario) original. Por ejemplo, si el cáncer de pulmón se
extiende al cerebro, se llama metástasis de cáncer de pulmón, debido a que las células en el tumor
secundario parecen células anormales de pulmón y no células anormales de cerebro.
El tratamiento para los tumores cerebrales secundarios depende de donde comenzó el cáncer y de
que tanto se ha extendido, así como de otros factores incluyendo la edad del paciente, su salud en
general y la respuesta al tratamiento previo.
(volver al inicio)
Los síntomas de los tumores cerebrales dependen principalmente del tamaño y de su ubicación en el
cerebro. Los síntomas son causados por daño al tejido vital y por la presión en el cerebro, ya que
el tumor crece en un espacio limitado en el cráneo. También pueden ser causados por inflamación y
por la formación de líquido alrededor del tumor; a esto se le llama edema. Los síntomas también
pueden ser debidos a hidrocefalia, la cual se presenta cuando el tumor bloquea el flujo del líquido
cefalorraquídeo y hace que éste se concentre en los ventrículos. Si un tumor crece muy despacio, los
síntomas pueden aparecer gradualmente y no se les presta atención por mucho tiempo.
Los síntomas más frecuentes de los tumores cerebrales incluyen:
- Dolor de cabeza que tiende a empeorar en la mañana y mejorar durante el día
- Convulsiones
- Náusea o vómito
- Debilidad o pérdida de sensación en los brazos o piernas
- Tropezar o falta de coordinación al caminar (tambalearse)
- Movimientos anormales de los ojos o cambios en la visión
- Somnolencia
- Cambios en la personalidad o memoria
- Cambios en el lenguaje
Estos síntomas pueden ser provocados por tumores cerebrales o por otros problemas. Si una persona
experimenta síntomas, debe consultar al médico inmediatamente.
(volver al inicio)
Para encontrar la causa de los síntomas de una persona, el médico hace preguntas acerca del
historial médico del paciente y de su familia y hace un examen físico completo. Además de revisar
los síntomas de la salud en general, el médico hace un examen neurológico. Este incluye verificar
que la persona esté alerta, tonicidad muscular, coordinación, reflejos y respuesta al dolor. El
médico también examina los ojos para ver si no hay inflamación causada por un tumor haciendo presión
sobre el nervio que conecta al ojo con el cerebro.
Dependiendo de los resultados de los exámenes físicos y neurológicos, el médico puede solicitar
uno o ambos de los siguientes estudios:
Una tomografía computarizada (TC), la cual es una serie de imágenes detalladas del cerebro. Estas
imágenes son creadas por una computadora enlazada a un equipo de rayos X. En algunos casos, se
inyecta un medio de contraste especial a través de la vena antes de hacer el escán. Éste, ayuda a
mostrar las diferencias en los tejidos del cerebro.
IRM (imagen por resonancia magnética) genera imágenes del cerebro, utilizando un campo magnético
fuerte enlazado a una computadora.
La resonancia magnética es especialmente provechosa para diagnosticar tumores cerebrales, porque
puede "ver" a través de los huesos del cerebro el tejido que está debajo de éste. Se puede utilizar
una tintura especial para aumentar la posibilidad de detectar un tumor cerebral.
El médico también puede solicitar otros exámenes:
Una radiografía de cráneo puede mostrar cambios en los huesos del mismo, causados por un tumor.
También puede mostrar depósitos de calcio, los cuales están presentes en algunos tipos de tumores
cerebrales.
En un escán de cerebro, se notan las áreas donde hay crecimiento anormal y eso se graba en una
radiografía especial. Una cantidad pequeña de material radioactivo se inyecta en la vena. El tumor
absorbe esta tintura, y en la radiografía se nota si hay crecimiento. ( el material radioactivo se
elimina del organismo dentro de las siguientes seis horas y no es peligroso ).
Un angiograma, o arteriograma, son una serie de rayos X que se toman después de que se inyectó
una tintura especial en una arteria ( por lo general donde el área del abdómen se une a la parte de
arriba de la pierna). La tintura, que fluye a través de los vasos sanguíneos del cerebro, puede
verse en las radiografías. Estas radiografías pueden mostrar el tumor y los vasos sanguíneos que
conducen al mismo.
Una mielografía es una radiografía de la columna vertebral. Se inyecta una tintura especial en el
líquido cefalorraquídeo de la columna, y se inclina al paciente para permitir que la tintura se
mezcle con el líquido. Este examen puede hacerse cuando el médico sospecha que hay un tumor en el
canal raquídeo.
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El tratamiento de un tumor cerebral depende de un número de factores. Entre éstos está el tipo,
ubicación, y tamaño del tumor, así como la edad del paciente y su salud en general. Los métodos de
tratamiento varían para niños y adultos. Se desarrolla un plan de tratamiento para acomodar las
necesidades de cada paciente.
Puede ser que el médico del paciente quiera discutir el caso con otros doctores que tratan
tumores cerebrales. También, puede ser que el paciente quiera platicar con el médico acerca de tomar
parte en un estudio para investigar métodos nuevos de tratamiento. Éstos se llaman estudios
clínicos.
Muchos pacientes quieren aprender lo más que se pueda acerca de su enfermedad, y de los
tratamientos que hay, de manera que puedan tomar una parte activa en las decisiones acerca de la
asistencia médica. Una persona con un tumor cerebral puede tener varias preguntas, y el médico es la
persona más adecuada para contestarlas. La mayoría de los pacientes quieren saber que tipo de tumor
tienen, cómo puede ser tratado, que tan efectivo va a ser el tratamiento, y cuanto les va a costar.
Varias personas encuentran útil el hacer una lista de sus preguntas antes de ver a su médico. El
tomar notas puede ayudar a recordar lo que él les diga. Algunos pacientes también encuentran que
teniendo a un miembro de su familia o a un amigo con ellos cuando platican con el médico, les ayuda,
ya sea tomando parte en la plática o escuchando lo que éste dice.
Los pacientes y sus familiares tienen mucho que aprender acerca de los tumores cerebrales y de su
tratamiento. No deben sentir que necesitan entender todo la primera vez que lo escuchan. Van a tener
otras oportunidades para pedirle al médico que les explique las cosas que no están claras.
(volver al inicio)
Métodos de tratamiento
Los tumores cerebrales se tratan con cirugía, radioterapia, y quimioterapia. Dependiendo de las
necesidades del paciente, se pueden utilizar varios métodos. El paciente puede ser referido a
doctores que se especializan en distintos tipos de tratamiento y trabajar en conjunto como equipo.
Este equipo médico a menudo incluye un neurocirujano, un médico oncólogo, un radioncólogo, una
enfermera, una nutrióloga y una trabajadora social. Puede ser que el paciente también tenga que
trabajar con un terapista físico, un terapista ocupacional, y un terapista del lenguaje.
Antes de comenzar el tratamiento, a la mayoría de los pacientes se les dan esteroides, los cuales
son medicinas para mejorar la inflamación (edema). Puede ser que también se les de un anticonvulsivo
para prevenir o controlar las convulsiones. Si hay hidrocefalea (padecimiento en el que se acumula
líquido alrededor del cerebro), el paciente puede necesitar una válvula para drenar el líquido
cefalorraquídeo. Una válvula es un tubo largo, delgado, que se coloca en el ventrículo del cerebro y
que se pasa por debajo de la piel hacia otra parte del cuerpo, por lo general al abdómen. Funciona
como una cañería: saca el exceso de líquido del cerebro y lo absorbe el abdómen. (En algunos casos,
el líquido se drena hacia el corazón).
La cirugía es el tratamiento común para la mayoría de los tumores cerebrales. Para extirpar un
tumor cerebral, el neurocirujano hace una incisión en el cráneo. Esta operación se llama
craneotomía.
De ser posible, el cirujano trata de extirpar todo el tumor. Sin embargo, si el tumor no puede
ser extirpado completamente sin dañar tejido vital en el cerebro, el médico quita lo más que se
pueda. La extirpación parcial ayuda a mejorar los síntomas reduciendo la presión en el cerebro y
reduce el tamaño del tumor que va a ser tratado con radioterapia o quimioterapia.
Algunos tumores no pueden ser extirpados. En tales casos, el médico solamente hace una biopsia.
Se extirpa un pedazo pequeño del tumor de manera que un patólogo lo pueda observar bajo el
microscopio para determinar el tipo de células que contiene. Esto ayuda al médico a decidir que
tratamiento utilizar.
A veces, la biopsia se hace con una aguja. Los doctores utilizan un marco especial en la cabeza (
parecido a un halo) y hacen una tomografía computarizada o una resonancia magnética para determinar
la ubicación exacta del tumor. El cirujano hace un pequeño orificio en el cráneo y entonces guía la
aguja hacia el tumor. (Utilizando esta técnica para hacer la biopsia o para el tratamiento se llama
estereotaxis).
La terapia de radiación, (también llamada radioterapia) consiste en utilizar unos rayos de alto
poder para dañar a las células cancerosas y detenerlas para que no sigan creciendo. A menudo es
utilizada para destruir tejido tumoral que no puede ser quitado con cirugía, o para matar a las
células cancerosas que puedan quedar después de la cirugía. La radioterapia se utiliza también
cuando no es posible operar.
La radioterapia se puede dar de dos maneras. Radiación externa, que proviene de un aparato
grande. Generalmente, los tratamientos de radiación externa se dan durante cinco días cada semana,
por varias semanas. Se programa el tratamiento dependiendo del tipo y tamaño del tumor y de la edad
del paciente. Dando toda la radiación en un período de tiempo extendido ayuda a proteger el tejido
sano en el área del tumor.
La radiación también puede provenir de materiales radioactivos colocados directamente en el tumor
(terapia de radiación implantada). Dependiendo del material utilizado, el implante puede ser dejado
en el cerebro por un corto período de tiempo o permanentemente. Los implantes pierden un poco de
radioactividad cada día. El paciente se queda en el hospital durante varios días, cuando la
radiación es más activa.
La radiación externa puede ser dirigida solamente hacia el tumor y al tejido que está cerca, o,
con menos frecuencia, hacia todo el cerebro ( a veces la radiación se dirige también hacia la médula
espinal). Cuando se trata todo el cerebro, el paciente a menudo recibe una dósis extra de radiación
en el área del tumor. Este estímulo puede provenir de la radiación externa o de un implante.
La cirugía estereotáctica es otra forma de tratar tumores cerebrales. El tratamiento se da en
una sola sesión; rayos de alta energía son emitidos hacia el tumor desde varios ángulos. De esta
manera, la dosis alta de radiación solamente se le da al tumor sin dañar otro tejido. (Este uso de
terapia de radiación es conocido a veces como Cirugía con Gamma Knife®).
La quimioterapia es la utilización de medicamentos para destruir las células cancerosas. El
médico puede utilizar solamente un medicamento o una combinación, dándolo por lo general por vía
oral o con una inyección en un vaso sanguíneo o un músculo. La quimioterapia intratecal consiste en
inyectar los fármacos directamente en el líquido cefalorraquídeo.
Por lo general, la quimioterapia se da en ciclos: un período de tratamiento seguido por un
período de recuperación, después otro período de tratamiento, y así sucesivamente. A menudo los
pacientes no necesitan quedarse en el hospital durante el tratamiento. La mayoría de los
medicamentos se pueden dar en el consultorio del médico o en la clínica de pacientes externos de un
hospital. Sin embargo, dependiendo de que fármacos se utilicen, de la manera de administrarlos, y
del estado de salud en general del paciente, a veces es necesaria una estadía corta en el hospital.
Ensayos clínicos
Los investigadores están buscando métodos de tratamiento que sean más efectivos para tratar los
tumores cerebrales y que tengan menos efectos secundarios. Cuando una investigación muestra que un
método tiene futuro, los doctores lo utilizan para tratar a pacientes con cáncer en los ensayos
clínicos. Estos ensayos están diseñados para contestar las preguntas científicas y para ver si este
método nuevo es seguro y efectivo. Los pacientes que participan en los ensayos clínicos hacen una
contribución importante a la ciencia médica, y pueden ellos mismos tener la primera oportunidad de
beneficiarse con los avances de estos métodos.
Se están llevando a cabo varios ensayos clínicos para el tratamiento de tumores cerebrales. Los
doctores están estudiando los tipos nuevos, y las dosis, de las radioterapias, los fármacos para
combatir el cáncer, combinaciones nuevas de medicamentos, y combinaciones de quimioterapia y
radiaciones.
Los científicos están tratando de aumentar la efectividad de la terapia de radiación dando dos
tratamientos al día en lugar de uno. También ellos están estudiando fármacos llamados
radiosensibilizadores. Estos fármacos hacen que las células cancerosas sean más sensitivas a los
efectos de la radiación. Otro método que se está estudiando es la hipertermia, en el cual el tumor
se calienta para aumentar el efecto de la terapia de radiación.
Varios medicamentos no pueden llegar a las células del cerebro debido a la barrera de sangre, un
conjunto de vasos sanguíneos y células que filtran la sangre que va hacia el cerebro. Los
investigadores continúan buscando medicamentos nuevos que puedan atravesar esa barrera de sangre. Se
están haciendo estudios utilizando distintas técnicas para interrumpir temporalmente esa barrera, de
manera que los medicamentos puedan llegar al tumor.
En otros estudios, los científicos están explorando nuevas formas de administrar los
medicamentos. Éstos pueden ser inyectados en una arteria que conduzca al cerebro, o pueden ser
puestos directamente en los ventrículos. Los doctores también están estudiando la posibilidad de
poner unas obleas pequeñas, conteniendo medicamentos contra el cáncer, directamente en el tumor
(éstas se disuelven con el tiempo).
Los investigadores también están probando el uso de dosis altas de medicamentos contra el cáncer.
Debido a que estas dosis más altas pueden dañar la médula ósea que está sana, los doctores combinan
este tratamiento con trasplante de médula ósea para reemplazar la que ha sido destruída.
La terapia biológica es una forma nueva de tratar los tumores cerebrales y está bajo estudio
actualmente. Este tipo de tratamiento es para tratar de mejorar la forma en la que el sistema inmune
del cuerpo combate la enfermedad.
Los pacientes que están interesados en tomar parte de los estudios clínicos deben platicar acerca
de esta opción con su médico. Tal vez quieran leer "¿En que consisten los ensayos clínicos?", un
boletín del Instituto Nacional del Cáncer (NCI) que explica algunos de los posibles beneficios y
riesgos de los estudios.
Una forma de saber más acerca de los ensayos clínicos es a través de PDQ, un medio computarizado
para la información del tratamiento contra el cáncer. Desarrollado por el NCI (Instituto Nacional
del Cáncer) contiene una lista actualizada de los ensayos clínicos que se están haciendo en todo el
pais. Los doctores pueden utilizar una computadora personal o los servicios de una biblioteca médica
para obtener la información en PDQ. El Servicio de Información acerca del Cáncer, 1-800-4-CANCER, es
otro recurso de PDQ con información para doctores, pacientes y el público en general.
(volver al inicio)
El tratamiento contra el cáncer con frecuencia produce efectos secundarios. Estos efectos
secundarios se presentan debido a que el tratamiento para destruir las células cancerosas daña
también algunas células sanas.
Los efectos secundarios del tratamiento contra el cáncer varían. Depende de que tipo de
tratamiento se haya utilizado y del área que se está tratando. También, cada persona reacciona
diferente. Se está intentando planear la terapia de los pacientes de manera que los efectos
secundarios sean mínimos. A los pacientes se les vigila cuidadosamente de manera que si surge algún
problema, éste pueda ser tratado.
Una craneotomía es cirugía mayor. La cirugía puede dañar tejido sano del cerebro, y puede
presentarse edema. Debilidad, problemas con la coordinación, cambios en la personalidad, y
dificultad al hablar y al pensar pueden suceder. Los pacientes también pueden tener convulsiones.
De hecho, por un corto período de tiempo después de la cirugía, los síntomas pueden ser peores que
antes. La mayoría de los efectos secundarios de la cirugía disminuyen o desaparecen con el tiempo.
La mayoría de los efectos secundarios de la radioterapia desaparecen al poco tiempo de completar
el tratamiento. Sin embargo, algunos efectos secundarios pueden presentarse o durar bastante tiempo
después de haber completado el tratamiento.
Algunos pacientes tienen náuseas durante varias horas después del tratamiento. Los pacientes que
reciben radioterapia, pueden sentirse muy cansados mientras continúan con el tratamiento. Es
importante descansar, pero los doctores por lo general les aconsejan a los pacientes que se
mantengan razonablemente activos. La radioterapia en el cuero cabelludo provoca que la mayoría de
los pacientes experimenten pérdida de cabello. Cuando vuelve a crecer, el cabello nuevo es a veces
más suave y puede tener un color ligeramente distinto. En algunos casos, la pérdida de cabello es
permanente.
Son comunes las reacciones en la piel en el área tratada. El cuero cabelludo y las orejas pueden
estar rojos, con comezón, u obscuros. Estas áreas pueden verse y sentirse como si estuvieran
quemadas por el sol. El área que se trató debe exponerse al aire lo más que se pueda, pero debe
protegerse del sol. Los pacientes no deben ponerse nada en la cabeza que les provoque irritación. Es
importante en esos momentos el buen cuidado de la piel. El médico puede sugerir ciertos tipos de
jabón o ungüento, y los pacientes no deben utilizar otras lociones o cremas en el cuero cabelludo sin
que sean indicadas por él.
En ocasiones, las células cerebrales destruídas por la radiación forman una masa en el cerebro.
Esta masa puede verse como un tumor y puede ocasionar síntomas similares, tales como dolor de
cabeza, pérdida de la memoria, o convulsiones. Los doctores pueden sugerir cirugía o el uso de
esteroides para mejorar estos problemas. De cuatro a ocho semanas después de la radioterapia, los
pacientes pueden estar somnolientos o perder el apetito. Estos síntomas pueden durar varias semanas,
pero por lo general desaparecen. De cualquier forma, los pacientes deben notificar a su médico si se
presentan.
Los niños que hayan recibido radioterapia a causa de un tumor cerebral, pueden presentar
problemas de aprendizaje o pérdida parcial de la vista. Si se causa daño a la glándula pituitaria,
los niños pueden dejar de crecer y de desarrollarse normalmente.
Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen de los medicamentos que se hayan utilizado.
Por lo general, las medicinas contra el cáncer afectan el crecimiento rápido de las células, tales
como las células sanguíneas que combaten las infecciones, las células que revisten el tracto
digestivo, y las células en los folículos del cabello. Como resultado de esto, los pacientes pueden
tener menor resistencia a las infecciones, pérdida de apetito, náusea, vómito, o llagas en la boca.
También los pacientes pueden tener menos energía y perder el cabello. Estos efectos secundarios por
lo general desaparecen gradualmente cuando se deja de dar el tratamiento.
Algunas de las medicinas contra el cáncer pueden provocar infertilidad. Las mujeres que toman
ciertas medicinas contra el cáncer pueden tener síntomas de menopausia (bochornos y resequedad
vaginal; los períodos menstruales pueden ser irregulares o desaparecer). Algunas de las medicinas
que se utilizan para tratar a niños y adolescentes pueden afectar su habilidad para tener hijos más
adelante.
Ciertas medicinas utilizadas para tratar tumores cancerosos pueden causar daños en los riñones. A
los pacientes se les da mucho líquido mientras están tomando estos medicamentos. Los pacientes
también pueden tener hormigueo en los dedos, zumbido en los oídos o dificultad para escuchar. Puede
ser que estos problemas no se quiten cuando se interrumpa el tratamiento.
El tratamiento con esteroides para reducir la inflamación en el cerebro puede provocar mayor
apetito y aumento de peso. La inflamación en la cabeza y en los pies es común. Los esteroides
también pueden provocar inquietud, cambios en el carácter, agruras, y acné. Los pacientes no deben
suspender los esteroides o cambiar la dosis sin consultar con el médico. El uso de esteroides debe
ser bajado gradualmente para permitirle al cuerpo que haya tiempo para ajustarse.
La pérdida de apetito puede ser un problema para los pacientes durante su terapia. Pueden no
tener hambre cuando están incómodos o cansados. Algunos de los efectos secundarios comunes durante
el tratamiento contra el cáncer, tales como náusea y vómito, pueden dificultar la alimentación. No
obstante, la buena alimentación es importante ya que los pacientes que comen bien por lo general se
sienten mejor y tienen más energía. Además, pueden tener mayor capacidad para tolerar los efectos
secundarios del tratamiento. Alimentarse bien significa obtener suficientes calorías y proteínas
para prevenir la pérdida de peso, volver a tener fuerzas, y volver a formar tejido normal. Varios
pacientes encuentran que el comer poco varias veces durante el día, y el comer un refrigerio,
funciona mejor que comer tres veces al día en mayor cantidad.
Los pacientes que están siendo tratados de un tumor cerebral pueden desarrollar un coágulo e
inflamación en una vena, con más frecuencia en la pierna. Esto se llama tromboflebitis. El paciente
que nota que hay inflamación en la pierna, dolor o enrojecimiento, debe notificar al médico
inmediatamente.
Los doctores, enfermeras y nutriólogos pueden explicar los efectos secundarios del tratamiento
para el cáncer, y pueden tener sugerencias para tratarlos.
(volver al inicio)
La rehabilitación es una parte muy importante del tratamiento. Las metas de la rehabilitación
dependen de las necesidades de los pacientes y de la forma en que el tumor ha afectado sus
actividades cotidianas. El equipo médico hace un esfuerzo para ayudar a los pacientes a que vuelvan
a sus actividades normales lo antes posible.
Puede ser que los pacientes y sus familiares necesiten trabajar con un terapista ocupacional para
sobreponerse a cualquier dificultad que tengan en las actividades de rutina, tales como comer,
vestirse, bañarse, usar el inodoro. Si un brazo o una pierna están débiles o si hay parálisis, o si
el paciente tiene problemas con el equilibrio, puede ser que la fisioterapia sea necesaria. La
terapia del lenguaje puede ser útil para las personas que tienen dificultad al hablar o al expresar
sus pensamientos. Los terapistas del lenguaje también trabajan con los pacientes que tienen
dificultad para tragar.
Si hay que hacer arreglos especiales para los niños que están en edad escolar, éstos deben
hacerse lo antes posible. En ocasiones, los niños tienen tutores en el hospital, o cuando salen de
éste para ir a su casa. Los niños que tienen problemas para aprender, o para recordar lo que
aprendieron, podrían necesitar tutores o clases especiales cuando vuelvan a la escuela.
(volver al inicio)
Después del tratamiento para el cáncer de cerebro, es muy importante darle seguimiento. El médico
querrá verificar que el tumor no ha vuelto a crecer. El chequeo de rutina por lo general incluye
exámenes físicos y neurológicos. De vez en cuando, se le harán al paciente una tomografía
computarizada o una resonancia magnética.
Los pacientes que reciben terapia de radiación en una zona amplia del cerebro, o ciertos fármacos
contra el cáncer, pueden tener mayor riesgo de tener leucemia o de que posteriormente se forme otro
tumor. También, la radiación que afecta los ojos puede conducir al desarrollo de cataratas. Los
pacientes deben seguir cuidadosamente las instrucciones del médico en cuanto a su salud y sus
chequeos. Si se presenta un problema fuera de lo común, deben reportarlo al médico tan pronto como
aparezca.
El diagnóstico de un tumor cerebral puede cambiar la vida de los pacientes y de la gente cercana
a ellos. Estos cambios pueden ser difíciles de manejar. Los pacientes y sus familiares pueden tener
distintas, y en ocasiones confusas, emociones.
En ocasiones, los pacientes, y aquellos cercanos a ellos, pueden sentirse asustados, enojados, o
deprimidos. Estas son reacciones normales cuando alguien se enfrenta a un problema de salud serio.
La mayoría de los pacientes, incluyendo niños y adolescentes, sienten que el compartir con sus seres
queridos lo que piensan y lo que sienten les ayuda. El hecho de compartir puede ayudar a todos a
sentirse mejor, y puede abrir el camino para que otros muestren su preocupación y ofrezcan su apoyo.
Las preocupaciones acerca de los exámenes, tratamientos, estancia en el hospital, rehabilitación,
y gastos médicos, son comunes. Los padres pueden preocuparse de si sus hijos podrán tomar parte en
la escuela y en las actividades sociales. Los médicos, enfermeras, trabajadoras sociales, y otros
miembros del equipo encargados de su cuidado, pueden calmar sus miedos y disminuir la confusión.
Ellos también pueden proporcionar información y sugerir ciertos recursos que sean útiles.
Los pacientes y sus familiares están preocupados de lo que el futuro les depara. En ocasiones,
utilizan estadísticas para tratar de figurar si el paciente sanará o por cuanto tiempo vivirá. Sin
embargo, es importante recordar que las estadísticas son promedios basados en un gran número de
pacientes. No pueden ser utilizadas para predecir lo que le sucederá a cierto paciente, ya que no
hay dos pacientes que sean iguales. El médico que está al cuidado del paciente y que conoce sus
antecedentes médicos, es el que está en mejor posición para discutir su pronóstico.
La gente debe sentirse con la libertad de preguntarle al médico acerca de su pronóstico, pero es
importante saber que ni el mismo médico puede decir que es lo que va a suceder, con exactitud.
Cuando los doctores hablan de la recuperación del paciente con un tumor en el cerebro, puede ser que
utilicen el término remisión en lugar de cura. Aún cuando varias personas se recuperan
completamente, los doctores usan este término ya que un tumor cerebral puede recurrir.
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Vivir con una enfermedad seria no es fácil. Cada persona involucrada se enfrenta a varios problemas
y retos. Encontrar la fuerza para enfrentarse a estas dificultades es más fácil cuando las personas
tienen información que les es útil y servicios de apoyo.
El médico puede explicar la enfermedad y dar consejos acerca del tratamiento, del volver al
trabajo o a la escuela, o de tener otras actividades. Si los pacientes quieren hablar de su
preocupación acerca del futuro, de las relaciones familiares, y de las finanzas, puede ser útil que
lo platiquen con la enfermera, trabajadora social, consejero, o con un miembro del clero.
Los amigos y familiares que hayan tenido una experiencia personal con el cáncer, pueden dar
bastante apoyo. También es de gran ayuda para varios pacientes el conocer y platicar con otras
personas que están enfrentando la misma situación. Los pacientes con cáncer, con frecuencia se
reúnen en grupos de apoyo y de auto-ayuda, en donde pueden compartir lo que han aprendido acerca del
cáncer y de los tratamientos, y de como enfrentarse a la enfermedad. Además, en varias ciudades hay
grupos para adultos con cáncer, grupos especiales de apoyo para niños o adolescentes con cáncer, o
para padres cuyos hijos tienen cáncer. Sin embargo, es importante tener en cuenta que cada paciente
es diferente. Los tratamientos y la manera de enfrentarse con la enfermedad, que funcionan para una
persona, pueden no serles útiles a otra, aún cuando ambas tengan el mismo tipo de cáncer. Es una
buena idea platicar con su médico acerca de los consejos que les dan sus amigos y familiares.
A menudo, una trabajadora social del hospital o clínica, puede sugerir grupos locales y
nacionales que ayudarán en la rehabilitación, apoyo emocional, ayuda financiera, transporte, y
cuidados en la casa. La Sociedad Americana del Cáncer es uno de esos grupos. Esta organización no
lucrativa cuenta con varios servicios para los pacientes y sus familiares.
La Asociación Americana del Tumor Cerebral es otra organización que ayuda a los pacientes a
encontrar grupos de apoyo en zonas locales.
La fundación para el cáncer en la niñez (CCCF) patrocina grupos de apoyo para padres de niños con
cáncer. En algunas ciudades esta fundación también tiene grupos especiales para niños o adolescentes
con cáncer.
La información acerca de otros programas y servicios para pacientes con cáncer, y para sus
familiares, está disponible a través del Servicio de Información del Cáncer. El número sin costo es
el: 1-800-4-CANCER.
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- Los tumores cerebrales pueden ser malignos o benignos
- Las causas de los tumores cerebrales no son conocidas
- Los tumores cerebrales pueden presentarse a cualquier edad
- Los tumores cerebrales primarios se forman inicialmente en el tejido cerebral
- Los tumores cerebrales secundarios son cánceres que se han extendido hacia el tejido del
cerebro, de tejido de otra parte del cuerpo
- Los síntomas de los tumores cerebrales dependen de su tamaño y de su ubicación en el cerebro
- Los tumores cerebrales son diagnosticados por el médico basándose en los antecedentes
médicos y en un exámen físico, y con los resultados de varios exámenes del cerebro y del sistema
nervioso
- El tratamiento de un tumor cerebral depende del tipo, ubicación, y tipo de tumor, así como
de la edad y la salud del paciente
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