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Suena como el título de una novela barata de ficción, ¿no es así? Bien, es cierto.
Soy
un físico clínico y trabajo en el Centro de Gamma Knife de San Diego desde que éste abrió en
1994. Mi madre ha padecido de dolor debido a una neuralgia trigeminal desde 1981. Como
sucede con varios pacientes, no le hicieron el diagnóstico correcto y se le trató de otra
cosa. Un cirujano oral de San Luis le hizo una endodoncia, y al no ver resultados positivos,
dijo (intuitivamente) que podría ser problema de algún nervio Sin embargo, no se hizo nada
efectivo para remediarlo.
Mis padres se mudaron al área de San Francisco donde continuaron los problemas de mi mamá.
Le sacaron un diente y por un tiempo se le quitó el dolor. En 1984, el Doctor Gerald
Silverbug del Centro Médico de la Universidad de Stanford diagnósticó correctamente que se
trataba de una neuralgia del trigémino. Se le dio Tegretol, y con esto mejoró durante cinco
años más o menos.
Mis padres se mudaron otra vez, a Thousand Oaks, al Norte de Los Angeles. El dolor volvió
en forma intensa en 1989. Vio a un neurólogo durante cuatro años, el cual la mantuvo con
Tegretol mientras que el dolor empeoraba. En 1993 vio a un neurocirujano en Santa Mónica, el
cual le hizo una rizotomía con éxito de la rama media del trigémino derecho. Sin embargo,
dos años después, tuvo que hacer otra rizotomía de la rama inferior del trigémino y no tuvo
mucho éxito. Después de esto mi mamá tenía dolor en el lado derecho de la cara, oreja,
lengua y barbilla. Cuando esos problemas se calmaron, volvió la neuralgia del trigémino.
Ella fue a consultar a mi querido amigo y colega, al Dr. Tony De Salles en el Centro Médico
de UCLA, y la mantuvo con Tegretol por otros 18 meses. Finalmente, al estar tomando de 800 a
900 mg. de Tegretol diario, y preocupándonos por su función hepática, le ofrecí tratamiento
en el Centro de Gamma Knife de San Diego. Después de mucho pensarlo, y de preocuparse de que
sería una molestia, vino a nuestro Centro el 21 de Octubre de 1999 y fue tratada por
nuestros directores médicos, el Dr. Kenneth Ott, neurocirujano y el Dr. David Hodgens, M.D.
F.A.C.R., oncólogo radiólogo. Ese día tuvimos que tratar a tres pacientes y al no haber otro
físico clínico yo participé en su tratamiento.
Toleró bastante bien el procedimiento (una sola radiación de 90 Gy) y se sintió mal de que
las enfermeras tuvieran que levantarse tan temprano y trabajar tanto. Le fue extremadamente
bien en el post-operatorio y salió a cenar fuera al día siguiente. Poco a poco el dolor
disminuyó y empezó a tomar menos medicamentos. Ahora ya no toma Tegretol y no ha padecido de
ataques por algún tiempo. Mi mamá y mi papá confían ahora en que pueden planear un crucero
de dos semanas a Alaska, algo que no hubieran podido hacer cuando tenía tanto dolor. No
todos los pacientes que tratamos responden tan rápido y tan bien al tratamiento, pero ahora
les puedo decir a nuestros pacientes cuando están nerviosos. Traté a mi propia madre con
esta máquina. Puedo decir que no la traté de manera diferente de como traté a los otros
1,500 pacientes que hemos tratado acá.
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