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¿De qué color era tu cabello hasta los seis años de edad? Esa es la primera pregunta del
cuestionario que se les hace a los pacientes en el Instituto para el Cáncer John Wayne, en Santa
Mónica, California.
Cuando yo tenía seis años, en 1958, mi padre, mi madre, seis de mis nueve hermanos y yo nos
mudamos de New Jersey a Sao Paulo, Brasil, donde mi padre era director de operaciones de una fábrica
de productos dentales y quirúrgicos. Cuarenta y tres años después aún seguimos acá y ahora estoy
casado con Ivete, una brasileña bonita de ascendencia libanesa. Tenemos tres hijos: Andrea, de 23
años, Robbie, de 21 y Phillip, de 19. Ahora yo soy el dueño del negocio de la familia y continuamos
vendiendo equipo quirúrgico de alta tecnología. (lea
más).
Me desperté a media noche con un sobresalto. El ruido era como el agua que cae de una cascada,
acompañado por el ruido de un motor. Pronto me di cuenta de que lo que estaba sintiendo era en el
oído izquierdo y pensé que tal vez era a consecuencia de algún problema de los senos nasales, o de
que tal vez tuviera agua en el oído.
A los pocos días llamé al médico y él me refirió a un especialista. Me dijeron que hiciera una
cita para que me hicieran un estudio y no la hice porque pensaba casarme y esto no estaba dentro de
mis planes de matrimonio. Después de la luna de miel decidí que tal vez hubiera un problema más
serio ya que no so seguía teniendo el ruido, sino que estaba casi sorda de ese oído. Me di cuenta de
que tenía que hacer unos ajustes en mi vida tanto en el trabajo como en la casa. Ya no podía
contestar el teléfono del lado izquierdo y siempre me volteaba para que la gente me hablara al oído
derecho. Con mi seguro nuevo y otro médico me refirieron a un neurólogo, el cual ordenó que se me
hiciera una resonancia magnética. La resonancia magnética mostró que tenía un tumor en el nervio que
va del oído al cerebro. (lea más).
Suena como el título de una novela barata de ficción, ¿no es así? Bien, es cierto.
Soy un físico clínico y trabajo en el Centro de Gamma Knife de San Diego desde que éste abrió en
1994. Mi madre ha padecido de dolor debido a una neuralgia trigeminal desde 1981. Como sucede con
varios pacientes, no le hicieron el diagnóstico correcto y se le trató de otra cosa. Un cirujano
oral de San Luis le hizo una endodoncia, y al no ver resultados positivos, dijo (intuitivamente) que
podría ser problema de algún nervio Sin embargo, no se hizo nada efectivo para remediarlo.
Mis padres se mudaron al área de San Francisco donde continuaron los problemas de mi mamá. Le
sacaron un diente y por un tiempo se le quitó el dolor. En 1984, el Doctor Gerald Silverbug del
Centro Médico de la Universidad de Stanford diagnósticó correctamente que se trataba de una
neuralgia del trigémino. Se le dio Tegretol, y con esto mejoró durante cinco años más o menos. (lea
más).
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